Era mayo primavera
y las pájaras cantaban,
érase, era que era
un grupito en una era
y las aves arrullaban
con su jocosa habanera
a unos hombres (sin cartera,
como ministros de guasa).
La montaña era su casa,
todo el campo y la pradera
eran una alfombra entera;
bajo noche negra y rasa,
con el mundo por montera
y sin pagar ni una tasa,
se tumbaban a la inglesa,
se preparaban la brasa:
chuletas con mahonesa
¡y de postre una frambuesa!,
una sola, pero gruesa,
que la cosa estaba escasa.
Y aquí dejo algún rebrote
de esta primavera verde
para que el grupo se acuerde
y se asome un amigote.
;-)
¿Quieren saber el desenlace?
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Si alguien, de los pocos que vienen a visitarme, quieren saber cómo acaba
la historia rimada de los amoríos de Don Juan y Gabino, pues nada más
tienen qu...
Hace 9 años